El menosprecio a lo emocional.

No hablo y no pienso mucho acerca de mi madre porque nuestra relación está congelada desde hace ya muchos años. Ella fue una “buena” madre que lucho con todas sus fuerzas físicas e intelectuales para darnos lo que ella consideraba lo mejor. Lamentablemente, su centro fue el nutrir el cuerpo físico de sus hijos que hemos sido sobreviviente como ella lo fue, así mismo como mi abuela. En síntesis estamos vivos gracias a ella y por eso le voy a estar por siempre agradecida. Sin embargo, guardo muchos resentimientos de los cuales entiendo y a veces no comprendo. Sé que ella es víctima de la pobreza, la lucha de la clase obrera intelectual de la época de mi abuelo,  el llegar a ser profesional en tiempos en que las mujeres estaban llegando a ocupar espacios en la educación, política, plano laboral, y tener que tener familia, tener hijos, etc..En plena época de grandes conflictos sociales, exilio, hambre, pobreza y tratar de parecer gente en medio de tanto caos.

 Pero así y todo ella fue víctima principalmente de su madre y sospecho que mi abuela victima de las generaciones anteriores. La supervivencia era tan vívida que no había espacio para nada más. Las emociones no era importantes, no había tiempo ni energía para ello. Cualquier dejo emocional era atacado al unísono con violencia y despreciado.

Ante semejantes circunstancias, por supuesto que me trato de poner en los zapatos de mi madre. Me imagino que ella debe haber sufrido mucho y hasta el día de hoy  debe estar cargando con sus carencia. Yo no soy quien para juzgarla, mi corazón  tiene  compasión y también rábia. Si, rabia con la sociedad, el mundo, la historia, nosotras mismas las mujeres por mirar en menosprecio las emociones.

Si en las mujeres en mi familia como en muchas otras hubieran sido cobijadas, comprendidas, hubieran sido infinitamente más felices. Hubieran podido hacer más con eso poco que tenían. Ejemplos tengo muchos… de muestra un botón…mi madre pasó hambre y no comía comidas que consideraban de pobre para que no los confundieran como tales. Me pregunto donde está toda esa gente a la que me abuela trataba de aparentar. No fue justo para ella, por supuesto que sufrió mucho al sentirse impotente de no poder brindar los alimentos que ella quería para sus hijos, pero,realmente que ¿es más importante lo que los otros dirán o nosotros mismos?.

Ahora pasando a estas épocas más felices. Veo (y me ví ) a madres omitiendo sus instintos por lo que pensarán los otros. Ejemplo de estos tiempos, un niño de un año le pide teta en público a su madre, la madre le dice que no y en los siguientes meses empieza el destete porque terceros lo consideran que el niño ya esta grande para tanta niñería.

No podemos tomar buenas decisiones, ni priorizar sino nos miramos hacia adentro. Este auto-conocimiento es una proceso continuo y al principio doloroso. Uno abre puerta a habitaciones que han estado cerradas  y llena de polvo por mucho tiempo, pero es necesario para nuestro crecimiento, para poder ser mejores personas, para poder ser mejores padres y por ende, también mejores hijos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: